Descubre cómo hacer Feliz a tu Hijo.

Hace tiempo que no les escribo, pero estamos en el mes de la alegría, así que me puse a pensar si nosotros, como padres somos capaces de lograr que nuestros hijos sean felices, y esto es lo que les cuento después de investigar...



El Frasco de la Felicidad

Definamos qué es la alegría. La alegría es un estado de animo, es un sentimiento que nos brota de forma automática cuando pensamos algo o vivimos una situación. La alegría no depende de las risas... hay mucha gente que se ríe a carcajadas pero en verdad está triste.


Nadie te puede obligar a estar feliz, triste, odiar a alguien, tener envidia... es algo que le sale a cada uno.

Con lo cual, poco podemos hacer para darles alegría a nuestros hijos... la felicidad no se da, no se compra ni se vende, no aparece sola. Hay que buscarla.


Los sentimientos dependen del cerebro. Ellos aparecen después de una acción y dependiendo de la forma en cómo reaccionamos, vamos a sentir alegría, amor, odio, tristeza, ira, envidia, paz o cualquier otro sentimiento. Todo depende de cómo una persona piense en la vida.


Con lo cual, para que aparezca un sentimiento, esto es lo que sucede:

acontecimiento, pensamiento, reacción.

Esa reacción es la que nos va a sacar a flote nuestro sentimiento.


La felicidad no es una pisada en el camino, sino una forma de caminar en la vida. Victor Frankl.

Lo que sí podemos hacer es enseñarles a ellos cómo conseguir que esa reacción siempre sea positiva pase lo que pase y entonces les genere alegría y felicidad o cualquier otro sentimiento positivo.


1. Siendo coherente. Si él ve a su papá o a su mamá, siempre amargado, hablando de lo mal que van las cosas, de lo antipático que es mengano o sutano; él aprenderá que la vida es fea, difícil y que hay pocos momentos para la alegría. Habla siempre en positivo. Es mejor decir, por ejemplo, "que las cosas no van tan bien" a decir "que las cosas van mal".


2. Muéstrale los milagros diarios. Estar sano, tener a sus padres, hermanos o familiares a su lado, tener un techo, comida, educación no es algo obvio... hay mucha gente que no lo tiene. No quiero decir que si no lo tienes debes estar triste, pero es una bendición tenerlo.

Poder respirar, correr, abrazar, besar, es mucho!! Hay que enseñarle a valorarlo. Enseña a tu hijo a ser agradecido, le ayuda a ver todo lo que tiene en su vida, y le hace feliz.


3. Ayúdalo a poner en proporción sus problemas. Los niños muchas veces se ahogan en un vaso de agua por los problemas que tienen, ya sea en el colegio, con sus amigos o hermanos. Normalmente son muy fáciles de resolver, o lo que es mejor, ni siquiera son problemas. Conversa con él para que entienda que si detalla bien lo que pasó o lo que le dijeron, no fue nada tan importante como para que se sienta triste o deprimido. Una buena comunicación con tu hijo es vital para comprenderlo y ayudarlo.


4. Fíjate en las cosas que le gusta hacer. Tú como padre tienes que saber qué le gusta y qué no le gusta a tu hijo. No se trata de comprarle cosas, se trata de vivir momentos juntos. Si le gusta el cine, comer helados, jugar en el parque, tomar sol... lo que sea que le guste, propónselo a menudo y comparte con él. Si no le gusta ir de shopping, por ejemplo, no lo lleves!! a menos que sea indispensable ir con el... Recuerda que los objetos suelen dar una alegría muy temporal y los momentos vividos quedan para siempre.


5. Revisa quienes son sus amigos. Hay veces que los amigos de nuestros hijos no son los que nosotros hubiéramos elegido, pero es la elección de ellos! Si crees que son peligrosos o tóxicos, conversa con él y hazle entender, pero no lo obligues a dejarlos, porque puede ser contraproducente y sólo por llevarte la contraria estará mas con ese amigo. Recuerda que los niños a veces pasan más tiempo con sus amigos que con sus padres.


6. Haz cosas divertidas en casa. Guerra de almohadas, cocinar cupcakes, jugar al escondite, disfrazarse... cualquier cosa donde se generen risas. La risa no siempre es un síntoma de estar feliz, pero ayuda a conseguir la felicidad y esos momentos se graban en el cerebro de los niños.


7. No pensar en problemas futuros. No dejes que se amargue o preocupe por lo que quizá vaya a pasar en un mes o en un año... a lo mejor ni siquiera pasa y él esta siendo infeliz hoy. Enséñale a vivir el HOY. La mayoría de las veces que nos preocupamos por cosas futuras no podemos resolverlas hoy o ni siquiera llegan a ocurrir finalmente.


8. Ocuparse y no preocuparse. Las preocupaciones suelen traer estados de angustia o tristeza, en cambio cuando nos ocupamos de las cosas nos sentimos bien, realizados, útiles y eso nos suele traer alegría. Además si algo se puede resolver, motívalo a resolverlo.


9. Enséñale a ser útil. No solo en la casa, sino también en su comunidad o colegio, con sus amigos o familiares. Ser útil trae satisfacción y te aseguro que la satisfacción es mas fuerte que la felicidad. Saber que ayudaste a alguien, alegra el alma.


10. Pon orden en su vida. Ayúdalo a tener un ambiente ordenado, una casa y habitación ordenada, limpia, bonita (no tiene porque ser lujosa!!). El orden trae paz y el desorden trae caos mental, desorganización, agobio (alegría no!!).


11. Llévalo a la naturaleza. ¿Sabías que hay niños que nunca han visto una vaca o una gallina en persona? Muchos más de lo que te imaginas... no quiero decir que ver una vaca o una gallina les dará felicidad, pero llevarlos a pasear a la naturaleza trae una paz interna increíble, ya sea una playa, el campo, un río, la montaña, una granja...


12. Haz cosas locas. Las cosas mas locas y sencillas son las que más alegran a nuestros hijos. Cosas como romper papel, saltar en la cama, correr olas, cantar, bailar... descubre que le gusta a tu hijo, pero lo que más alegría le va a dar, es estar contigo.


Recuerda que si bien la risa es la expresión de alegría de un niño, te puedo asegurar que tu compañía, tu atención, respeto, confianza y seguridad, es lo que propicia su verdadera felicidad, ya que se siente querido y aceptado.


El Frasco de la Felicidad.


La filosofa Elsa Punset creó un pequeño juego que me encanta, se llama el frasco de la felicidad.


Te explico en qué consiste, es muy fácil de hacer ya que sólo se necesitan ganas y un ratito en familia cada noche, después de la cena o antes de irse a la cama.

Elijan entre todos un frasco grande de cristal. Será el frasco de la felicidad. Colócalo en un lugar visible de la casa.


Cada día (o si no les da tiempo un par de veces por semana, mejor si son días fijos) cada uno escribe en un pequeño trozo de papel algo bueno que le haya ocurrido durante la jornada. Se dobla el papel y se introduce en el frasco. Al final del mes (o pasado un tiempo) abren el frasco y leen entre todos y en voz alta todo lo que han escrito.

Se van a dar cuenta de todo lo bueno que les ha ocurrido en el día a día, ¡que es muchísimo!

Puede ser cosas sencillas, un examen que salió bien, un abrazo, una llamada telefónica, algo rico que comieron... Al escribirlo, se grabará en el cerebro aunque no nos demos cuenta.

Si los niños son pequeños y aun no saben escribir, ellos lo pueden hacer con dibujos sencillos.


Con este sencillo juego familiar, conseguirás:

1. Tu hijo aprenderá a reflexionar sobre las cosas buenas que le ocurren a lo largo del día. Conseguirá tener una mirada mas positiva de la vida.

2. Tu hijo aprenderá a apreciar esos pequeños detalles que a menudo pasan desapercibidos. Valoran las pequeñas cosas que los hacen felices.

3. Nos permite pasar un momento bonito, en familia. Esto creará un bonito recuerdo para los padres, pero también para los niños.


En este link les dejo un vídeo del frasco de la felicidad.


Enseñar a los niños a ser felices es algo en lo que los padres tenemos que trabajar. Y es que no solo cambiará su forma de vivir y enfrentarse al día a día presente, sino que también va a modular la forma en la que ellos van a encarar el futuro y los problemas que se les presenten.


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